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  • quarta-feira, 25 de abril de 2018

    Autofotos asociadas a las carencias afectivas Jorge Hessen

    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes 
    Madri/Espanha
    Tres jóvenes de la ciudad de Xinguara, al norte de Piauí, cayeron de un puente al intentar tirar una foto el día 22 de abril de 2018. De acuerdo con la policía local, las chavalas intentaban hacer una selfie cuando el lateral del puente se derrumbó, haciendo que ellas cayesen desde una altura de 10 metros, fracturando sus piernas y pies. El puente pasa sobre el rio Caís y es utilizado como línea férrea, a pesar de estar degastado con el tiempo. Las adolescentes estaban tirando selfie en el local, cuando la plataforma del lateral se desprendió con ellas. [1]

    Esa no es la primera vez que una tentativa de selfie termina mal. En Rusia, el gobierno llegó a crear un manual para evitar nuevas muertes por ese motivo. Entre las indicaciones hay la exhibición de riesgos al subir en puentes, parar en el medio de la calle o mismo colocarse en una plataforma del tren.

    Una persona de bien consigo misma, en la mayoría de las veces, posta selfie con imágenes más espontáneas, en vez de aquellas estratégicamente montadas y editadas. Personas más desatentas tienden a portar selfie algunas veces más erotizadas y exhibicionistas, con la intención de recibir el mayor número de “curtidas”, y con eso obtener una falsa percepción de que son “amadas”.

    Hay aquellos que hacen selfie en las academias retratando los cuerpos "Curados", y si no tienen "curtidos" y "comentarios" se frustran, deprimidos y aumentan los ejercicios para esculturar el visual. Hay, sin duda, algunos trastornos que pueden estar asociados al comportamiento descontrolado de la producción de selfie, como depresión, fobia social, trastorno afectivo bipolar y trastorno di mórfico corporal [2]. Tales trastornos traen prejuicios concretos a la vida del individuo, como aislamiento social, anorexia, bulimia, automutilación y, en el extremo, hasta el suicidio.

    En este sentido, el vicio de sacar centenares de selfies no es una práctica recomendable, porque la "auto representación selectiva" no aumenta la autoestima ni la autoconfianza. Normalmente, las carencias afectivas son las principales causas de la necesidad de exponerse, de llamar la atención. Cuando no se rellenan, generalmente provocan situaciones psicopatológicas extremas.

    Hay personas (alucinadas) que van a tomar selfie cercanas a animales feroces, subiendo en el camino de un tren, equilibrándose en el parapeto de un puente, en las culminaciones de las torres o en los puntos más altos de edificios gigantes, que además han sido una de las "modas" más peligrosas de los últimos tiempos, y eso ha traído graves consecuencias.

    La tecnología de registro de imágenes debe estar a nuestro favor y al beneficio de la sociedad. ¿Qué tal si, en vez de publicar constantemente el propio retrato, colocáramos imágenes con informaciones culturales o compartiésemos proyectos sociales importantes? Eso sí sería muy útil a la sociedad. Obviamente no será a través del envío de miles de fotos de sí mismo que se estará colaborando con la mejora de la vida en el planeta.

    El sentimiento de inferioridad o de baja autoestima asocia a los adictos de los selfie a un auto exposición exagerada, a un auto negligencia o desorden de las cosas personales. Nuestro avance espiritual consiste exclusivamente en la forma de ver la vida, y eso no es más que la demostración de una nueva visión optimista de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.

    ¡Pensemos en eso!

    Referencias:


    [2] Término usado para designar la discrepancia o diferencia entre aquello que la persona acredita ser, en términos de imagen corporal, y aquello que realmente es.

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