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  • sábado, 23 de dezembro de 2017

    ¿SERÁ QUE HAY ESPÍRITUS DE “NIÑOS” EN LOS DOMINIOS DEL MÁS ALLÁ DE LA TUMBA? Jorge Hessen

    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes 
    Madri/Espanha

    Un objeto de estudio instigador, cuya explicación debemos al Espiritismo, se refiere a la situación del "niño" más allá de su muerte. ¿Hay "niños" en el más allá? Y el "bebé", ¿cómo será su forma periespiritual cuando desencarne? ¿Será que su periespiritu retoma la forma "adulta" o por cuánto tiempo permanece "bebé" y / o "niño" en el Más allá de la tumba? Hay tantas interrogantes sobre lo que ocurre con los "niños" recién desencarnados. ¿Cómo "ella" se adapta en el Mundo de los Espíritus? Sí, son innumerables dudas.

    Creemos que "niños" en el más allá son inmediatamente recogidos por familiares o mentores, que les darán amplia asistencia. Si son espíritus con gran equipaje moral retoman la personalidad anterior. Si son de mediana evolución, creemos que conservan la condición infantil, que será superada con el transcurrir del tiempo, como sucede con los "niños" en la Tierra. También pueden regresar a la reencarnación.

    ¡Sin embargo, asómbrense! Según un famoso escritor espírita "no hay una única manifestación mediúmnica de niño en las obras de Allan Kardec". Por lo tanto, afirma que no existen "Espíritus" niños ", pues el período de infancia, adolescencia, madurez y envejecimiento, es una condición del cuerpo físico, que obedece a ese proceso orgánico de maduración, propio de los nativos del planeta Tierra.

    ¿Será verdad? Es urgente contar al notorio y equivocado confesor que el Codificador publicó comunicación del Espíritu de un niño en la Revista Espírita de 1859. Y aún registró la manifestación del Espíritu del niño Marcel, según se publicó en la obra "El cielo y el infierno" cap. 8, parte II. Por otra parte, antes de Kardec, encontramos personajes históricos que mencionan los espíritus de "niños" en el más allá. A ejemplo de Swedenborg que describe a "niños" siendo bien recibidos en el más allá en las instituciones donde adolescentes y son cuidadas por jóvenes mujeres. Hay distintos precursores del Espiritismo que hacen alusiones a los "niños" en el más allá, a saber: Louis Alphonse Cahagnet, en Francia y Andrew Jackson Davis, en Estados Unidos.



    André Luiz presenta en el cap. X del libro "Entre la Tierra y el Cielo" detallados paneles de niños desencarnados. "Cairbar Schutel presenta a los" niños "en el más allá de la tumba en su libro" La vida en el otro mundo ", Frederico Figner (Hermano Jacob) hace menciones a los" niños "en el más allá, conforme a la agenda en el libro" Volví ". Y en la obra "La vida más allá del velo", entre otros.

    En la pregunta 381 de El Libro de los Espíritus el Codificador cuestiona a los Espíritus si en la muerte del niño, el ser recupera inmediatamente su antecedente vigor? Los Benefactores aclaman el tema afirmando que el Espíritu no recupera la anterior lucidez, sino cuando se haya completamente separado del envoltorio físico. Y en las cuestiones 197, 198, 199, 346 y 347, de la misma obra básica es informado que el Espíritu del "niño" no es infantil, y sí, reencarnación de Espíritu que tuvo otras existencias en la Tierra o en otros orbes. En concreto, en la cuestión "199 a" Los Espíritus encuestados por Kardec sobre el destino espiritual del niño que muere bebe, anotaron que el Espíritu "recomienza otra existencia".

    Sin embargo, antes del reinicio de nueva existencia física, tales Espíritus se recogen en Instituciones apropiadas. Hay presentaciones psicográficas citando Escuelas, parques, colonias e instituciones diversas consagradas a la acogida y amparo a los "niños" desencarnados. Y además al reencarnar el Espíritu entorpece la conciencia y sólo finalizará el proceso reencarnatório a partir de los siete años aproximadamente, cuando se remata la reencarnación. Por eso, si el niño desencadenara en medio del proceso reencarnatória, es decir, entre los 3 años y 4 años el Espíritu posiblemente pueda retomar inmediatamente la forma adulta precedente.

    También debemos considerar lo siguiente: Si el "niño" desencarnado posee gran experiencia en el campo intelecto y moral, recupere rápidamente los valores parciales de la memoria, luego de la desencarnación, logrando, por eso, ordenar conceptos y anotaciones de acuerdo con la maduración intelectual alcanzada con sus compromisos.

    Lo mismo no sucede con "niño" desencarnado que aún no tiene condición moral elevada. En tal etapa, el desarrollo en el más allá de la tumba es idéntico al que se realiza en el plano físico, cuando el Espíritu es obligado a aprender pausadamente las lecciones de la vida y avanzar gradualmente, según las órdenes del tiempo.

    Muere el cuerpo infantil (en cualquier grupo de edad), y sobrevive el Espíritu inmortal y eterno, con todo un bagaje de adquisiciones intelectuales y morales, provenientes de las múltiples experiencias reencarnadas, y que integran su individualidad.

    Recordemos que las almas todavía prisioneras en el automatismo inconsciente, se hallan relativamente lejos del autogobierno. En vista de ello, permanecen transportados por la Naturaleza, a la manera de bebés en el cuello materno. Es por ese motivo que no se puede prescindir de períodos de recuperación, para quienes desencadenan en la fase infantil. Por cuanto necesitan seguir aprendiendo, estudiando y recibiendo aclaraciones espirituales adaptadas a su edad y comprensión y serán separadas por franjas de edad y entendimiento (tal como ocurre aquí en la Tierra).

    En las fuentes que examinamos no encontramos informaciones de Espíritus de "niños" en las regiones "umbralina". ¡Menos mal!

    Tenemos mucho que aprender de los Espíritus.

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