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  • terça-feira, 19 de dezembro de 2017

    “Alzheimer” – retardado y gradual proceso de desencarnación Jorge Hessen

    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes 
    Madri/Espanha


    Antiguamente la enfermedad de Alzheimer que era comúnmente conocida como "caducidad" y tratada como un estado de demencia progresiva. En la mayoría de los casos, las funciones cognoscitivas y las motoras se deterioran irreversiblemente. Las características del cuerpo y de la mente, afectando progresivamente las funciones corticales del paciente, ocurriendo atrofia del cerebro y, por eso mismo, las funciones cognitivas y motoras se deterioran irreversiblemente.

    Aunque el tratamiento con medicamentos como Rivastigmina, Galantamina o Donepezila, junto con la terapia ocupacional (estímulos), pueden ayudar en el control de los síntomas y retrasar su progresión, mejorando la calidad de vida del paciente.

    La Alzheimer es más común en los ancianos. En la etapa inicial (leve), pueden surgir síntomas como: dificultad para recordar los acontecimientos más recientes, pero el recuerdo de situaciones antiguas permanece normal, dificultad para encontrar el camino de casa, no saber el día de la semana, repetir las mismas preguntas. En la fase moderada el paciente presenta incapacidad de hacer la higiene personal, anda sucia, tiene dificultad para leer y escribir, alteraciones del sueño, cambia el día por la noche.

    En la etapa avanzada el enfermo no puede memorizar ninguna información actual y ni antigua, no reconoce a los familiares, los amigos y lugares conocidos, ni las cosas del ambiente (agnosia), pierden la coordinación para los más simples movimientos útiles, como vestir una ropa (apraxia).

    Allan Kardec no hizo referencia a tal enfermedad, sin embargo, creemos que el Espíritu del enfermo permanece en estado parcial de "desdoblamiento", por la imposibilidad de utilizar el cerebro que está en desvanecimiento. Son personas comprometidas con graves crímenes morales de existencias pasadas. Ciertamente la rigidez de carácter (intolerancia), la culpa, los procesos obsesivos de subyugación, la depresión, el odio y la pena realimentados a largo plazo, pueden ser matrices admisibles para la ocurrencia del mal de Alzheimer.

    Naturalmente, el desempeño de la familia en molestias de este tipo es de gran importancia, tanto para la mejora de la calidad de vida del paciente, como desde el punto de vista de las demandas espirituales, pues seguramente el grupo familiar está vinculado a las "cuentas del destino creadas por el mismo, "Con el enfermo, por eso el imperativo de la reparación.

    El tratamiento espiritual es de esencial importancia, incluso para la familia, pues los parientes sufren mucho con el gradual alejamiento del ser querido, que pasa por un proceso lento, espeso, dolorido de pérdida de intercambio cognitivo con los familiares y amigos. Es como un retardado y gradual "proceso de desencarnación".

    Las presumibles causas espirituales, como procesos obsesivos y actitudes de intransigencia moral, entre otras como mencionamos arriba, recomiendan la necesidad de ininterrumpida diligencia de esclarecimiento espiritual, con lectura diaria de páginas evangélico-doctrinales y frecuencia, si es posible semanal, a la casa espírita para tratamiento con pases y aguas fluidificadas

    En estas penosas coyunturas los familiares y / o cuidadores tienen la oportunidad de desarrollar sus potencialidades espirituales como la resignación, la tolerancia, la aceptación, la vigilancia irrestricta al enfermo, la renuncia, la sumisión, el amor, que inequívocamente son tesoros morales adquiridos por los que se dedican a los portadores de la enfermedad de Alzheimer.

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