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  • quinta-feira, 30 de novembro de 2017

    El pase no modifica las cosas, para nosotros más si puede modificarnos a nosotros en relación a las cosas Jorge Hessen


    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes 
    Madri/Espanha


    Todo el encanto de las enseñanzas espíritas, oriundo de la fe racional considerando el potencial del magnetismo por el pase, desaparece ante las gimnásticas pedantes y caricatos de tratamientos "espirituales" últimamente practicados en algunas instituciones espíritas mal administradas.

    De los muchos disparates que he escuchado en las huestes espíritas de Brasilia uno de ellos es que la aplicación del pase cuando "concentrado" (concentrado...) y muy largo puede causar "congestión fluídica" (congestión fluídica) (...)... y con eso el asistido puede sentirse mal... (Sentir mal...) ¡Creer si puede!

    En la aplicación del pase ofrecido en una casa espírita bien dirigida, los Benefactores manipulan y esparce los fluidos exactamente en la cantidad necesaria para cada asistido, ni más, ni menos. Nunca en exceso.

    El pase no podrá aplicarse en ningún momento con movimientos bruscos, con malabarismos manuales, estallidos de dedos, cantos extraños y, mucho menos, con pasistas incorporados con "consejos" para el asistido.

    Por lo tanto, en la aplicación del pase no se hace necesario la gesticulación violenta, la respiración jadeante o el bostezo continuo, y que tampoco hay necesidad de tocar al asistido. La transmisión del pase dispensa cualquier recurso espectacular.

    Son ridículas las escenificaciones preparatorias con las manos erguidas a lo alto y abiertas, para supuesta captación de fluidos por el pasista, manos abiertas sobre las rodillas, por el paciente, para "mejor asimilación" fluídica, brazos y piernas descruzados para no impedir el libre paso de los fluidos, y así sucesivamente - sólo sirven para achinar el pase, el pasista y el paciente.

    La transfusión sanguínea promueve la renovación de las fuerzas biológicas. El pase es transfusión de energía psíquica y magnética. La diferencia es que los recursos sanguíneos se extraen de un depósito limitado, pero los elementos psíquicos se retiran del depósito interminable de las fuerzas espirituales.

    La transfusión ocurre a través del periespiritu, órgano sensitivo del Espíritu, que interactúa de forma profunda con el cuerpo biológico, razón por la cual las energías psíquicas, transmitidas por el pase y recibidas inicialmente por los "centros de fuerza", alcanzan el cuerpo físico a través de los "plexos ", Proporcionando la renovación de las células enfermizas. Las energías psíquicas pueden ser espirituales, considerando el magnetismo proveniente de los desencarnados que participan en los procesos, y fluidos humanos, a través del magnetismo animal perteneciente a los pasistas encarnados.

    El pase es oración, concentración y donación. La oración es prodigioso baño de fuerzas, tal es la vigorosa corriente mental que atrae. Por ella, logra el pasista dos cosas importantes: primero expulsar de la mente los sombríos pensamientos remanentes de la actividad común luchas materiales diarias; segúndo sorber del plano espiritual las sustancias renovadoras a fin de lograr operar con eficiencia, a favor del prójimo.

    Por cuestión de buen sentido, el pase siempre debe ser dado de modo silencioso, con sencillez y naturalidad. Todo el potencial y toda la eficacia del pase genuinamente espírita dependen del espíritu y de la asistencia espiritual del pasista y no del pasista. Jesús utilizó el pase "imponiendo las manos" sobre los enfermos, para beneficiarlos Y enseñó esta práctica a sus discípulos y apóstoles, que también la emplearon largamente en los tiempos apostólicos.

    Es importante recordar aquí que a pesar de los extraños pasistas que crean confusiones al aplicar el pase, reconocemos que muchos encarnados y desencarnados son beneficiados por la transfusión de los fluidos psíquicos, pues sabemos que es una manifestación del amor de Dios, ese sentimiento sublime que abarca a todos y los alivia.

    Es importante recordar, sin embargo, un pensamiento de Chico Xavier: el pase, tal como terapia, no modifica necesariamente las cosas, para nosotros, pero puede modificarnos a nosotros en relación a las cosas.



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