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  • quinta-feira, 1 de junho de 2017

    ¿Qué es el “fuego fatuo” y “doble etérico”? Jorge Hessen


    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes 
    Madri/Espanha

    Un amigo me preguntó que era el “fuego fatuo” y “el doble etérico”. Le respondí que una de las opiniones que se defiende sobre el “fuego fatuo”, se dirige hacia la emanación "ectoplásmica" de un cadáver que, por la noche o en la oscuridad, es visible, por la luminosidad provocada con la quema de un fosforo “ectoplásmicos” en presencia  del oxígeno atmosférico. Esa tesis intenta demostrar que un “cadáver” de un animal puede liberar “ectoplasma”-

    Otra explicación encontramos en el diccionario laico, definiendo el “fuego fatuo” como una fosforescencia producida por emanaciones de gases de los cadáveres en putrefacción [1], o una llamarada tenue y fugitiva producida por la combustión espontánea del metano y  de otros gases inflamables  que se desprende  de los pantanos y de los lugares donde se encuentran materia de los animales en descomposición.  O, aun, la inflamación espontanea del gas de los pantanos (fosfina), resultante de la descomposición de seres vivos: plantas y animales típicos del ambiente. 

    Bajo el enfoque espírita, Allan Kardec hizo breve referencia al termino conforme inserto en el cap. VI, de El Libro de los Médiums, cuestión 29, al indagar: ¿“Que se debe pensar de la creencia que atribuye a los “fuegos-fatuos” a la presencia de almas o Espíritus?” Los espíritus respondieron: "Superstición producida por la ignorancia. Bien conocida es la causa física de los “fuegos-fatuos”. [2]

    Sobre el tema “doble etérico” explicamos ser muy intricado.  El termino no está presente en la Codificación, sin embargo existen asociaciones teóricas subjetivas, algunas veces polémicas, contenidas  en las obras “complementarias” para explicarlo. El hecho es que no encontramos la nomenclatura, digamos, “clásica” en el Espiritismo, esto es, no es definido por Kardec, aunque superficialmente el tema es mencionado (una única vez) en El Libro de los Médiums. [3] A rigor, la palabra y sus conceptos dimanan especialmente de los burgos místicos del esoterismo, apiñada de creencia orientalista , mística y espiritualista, por tanto no siendo objeto del estudio de Kardec o de los Espíritus en las Obras básicas.

    Partiendo del principio definido por el diccionario esotérico somos informados que todo cuerpo físico está cercado por un involucro de materia etérica, siendo una reproducción perfecta del cuerpo físico. El ultrapasa la epidermis cerca de cinco centímetros. No es un vehículo independiente, deshaciéndose tras la muerte física. Su gran importancia es recibir y distribuir las fuerzas vitales provenientes del sol y de la tierra. Es en el que están localizados los llamados “chacras”. [4]

    Kardec inquirió a los Espíritus se el alma es externa y envuelve el cuerpo. Los Benefactores explicaron que las almas (los encarnados)  irradiamos y nos manifestamos en el exterior (del cuerpo físico), como la luz a través de una lámpara o como el sonido alrededor de un centro sonoro. Es por eso que se puede decir que ella (el alma) es externa, mas no como una película del cuerpo. El alma tiene dos envoltorios: uno, sutil y leve, el primero que llamas periespíritu; el otro, grosero, material y pesado, que es el cuerpo biológico. [5]

    Se divulga que el “doble etérico”, o, para algunos, la “bioenergía”, es el contingente de energía vital (“neuropsíquico”), resultado de la acción del cuerpo espiritual (periespíritu) sobre los elementos físicos, canalizados para la consolidación del cuerpo físico como, también, aglutinados en una otra estructura que va a servir de verdadero reservatorio de vitalidad, necesario, durante la vida física, para la reposición de energías gastadas o perdidas. [6]

    André Luiz distingue el periespíritu - al que llama también de “cuerpo astral”, “cuerpo espiritual” y “psicosoma” - del “doble etérico”, cuya naturaleza, afirma como siendo de "un conjunto de efluvios vitales que aseguran el equilibrio entre el alma y el cuerpo biológico" (...), "formado por emanaciones neuropsíquico que pertenecen al campo fisiológico y que, por eso mismo, no consiguen mayor apartamiento de la organización terrestre, destinándose a la desintegración, tanto como ocurre al cuerpo físico por ocasión de la muerte renovadora".[7]

    En la desencarnación el “doble etérico” (o “cuerpo vital”) puede quedar adjunto al cuerpo físico o pairar en el ambiente, por un período corto o largo en consonancia con la evolución del desencarnado, hasta el desligamiento definitivo, cuando sobreviene su desintegración. Esto porque, siendo un campo de energía de predominancia física, podrá servir de sustentación a espíritus vampirizadores. En los seres evolucionados, el “doble etérico” es casi que inmediatamente desintegrado.

    André Luiz, por tanto, confirma que todos los seres vivos se revisten de un halo magnético que corresponde a la naturaleza y que en el hombre esa proyección es modificada y enriquecida por los factores del pensamiento continuo, constituyendo el “aura” humana, el “cuerpo vital” o "doble etérico". Por el exteriorizamos el reflejo de nosotros mismos, de acuerdo con lo que pensamos y hacemos. [8]

    ¿Sinceramente? No identificamos problemas conceptuales en las consideraciones de André Luiz. No obstante, ocurrieron clamores que divergen del autor de “Nuestro Hogar”, a propósito del empleo de las terminologías “aura” y “cuerpo vital”. Aseguran tales divergentes que la palabra y los conceptos están propuestos sin un mayor criterio doctrinario, pues en las obras básicas y en la Revista Espírita, Kardec no usó tales palabras. Recordemos, sin embargo, que el Codificador usó la expresión “atmosfera fluídica” o “atmosfera individual” para definir el mismo fenómeno aquí analizado.

    En algunas escuelas espiritualistas, el “cuerpo vital” (empleado por André Luiz) es constituido por átomos de materia sutil (etérea), siendo denominado como tal por ser la fuente de las fuerzas nerviosas electro vitales, y, por tanto, el constructor y restaurador de las formas densas, inter penetrando todo el cuerpo físico.  Todavía, en la época de Kardec no se empleaba con frecuencia el término “doble etérico” o “cuerpo vital”, mas al registrar Kardec que el periespíritu es compuesto de materia sutil, de materia nerviosa, de materia inerte, evidentemente estaba refiriéndose al periespíritu como un cuerpo complejo, y no de naturaleza compacta.

    Leopoldo Cirne, un espírita estudioso de Kardec,    concluía, de las experiencias de materialización, la existencia de un cuerpo invisible no encarnado, de semejante al periespíritu, que podría subsistir por algún tiemplo tras a muerte física, mas no permanecería definitivamente ligado al Espíritu desencarnado, al que denominó de “cuerpo etéreo”, “doble astral”, “cuerpo astral”, responsable por la posibilidad de materialización de los Espíritus. [9] Enseguida, en su obra (póstuma) El Hombre Colaborador de Dios, Cirne mantuvo su punto de vista sobre la existencia de un cuerpo no-físico además del periespíritu, no  designando más de doble (cuerpo) astral, más si apenas de “cuerpo etéreo”, inseparable del cuerpo físico durante la vida. [10]

    Sabemos que el tema es sensible, difícil, problemático y no especificado aun, más hago mías las palabras de Kardec,   mencionando que el estudio de un tema que nos lanza a un orden de cosas abstractas solo puede ser hecho con inteligencia, imparcialidad y utilidad por pesquisidores serios, perseverantes, libres de prevenciones y animados de firme y sincera voluntad de llegar a un resultado. No sabemos cómo dar esos calificativos a los que juzgan “a priori”, inconsideradamente, sin todo haber visto; que no imprimen en sus estudios l continuidad, la regularidad y el recogimiento indispensables.  [11]


    Referencias bibliográficas:
    [1] Disponível em  https://www.priberam.pt/dlpo/fogo-f%C3%A1tuo acessado em 25-05-2017
    [2] KARDEC , Allan. O livro dos Médiuns, cap VI, questão 29, RJ: Ed FEB, 1990
    [3] Idem questão 4 do item 128 do capítulo VIII 
    [4] Disponível em https://dicionarioesoterico.wordpress.com/ acessado em 24-05-2017
    [5] KARDEC , Allan. O livro dos Espíritos, RJ: Ed FEB, 1990 questão. 141
    [6] ZIMMERMANN Zalmino. PERISPÍRITO, SP: Editora: Centro Espírita Allan Kardec, 2002
    [7] XAVIER, Francisco Cândido. Evolução em Dois Mundos, RJ: Ed. FEB  1958, 13a ed.
    [8] Idem
    [9] CIRNE, Leopoldo. Doutrina e Prática do Espiritismo, 1 edição, RJ:  Editora: Typ . do Jornal do Commercio, 1920
    [10] CIRNE, Leopoldo. O Homem Colaborador de Deus, SP: Ed Mundo Maior, 1949
    [11] KARDEC , Allan. O livro dos Espíritos, item VIII da introdução, RJ: Ed FEB, 1990

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