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  • quinta-feira, 1 de junho de 2017

    Coherencia de la Ley Divina ante la reencarnación Jorge Hessen

    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes 
    Madri/Espanha


    Como toda criatura, Virsayia Borum, de siete años, es bastante activa – en sus propias palabras, adora “bailar, saltar y volar. Más ella ha de tener cucho más cuidado, pues nació con la patología de Pentalogia de Cantrell. Una enfermedad, que afecta apenas a cinco de cada millón de personas, y que hace que los órganos vitales se desenvuelvan fuera de sus cavidades. En el caso de Virsayia su corazón no se desarrolló dentro de la cavidad, más si debajo de la piel del tórax y sus intestinos se desarrollaron fuera del abdomen. [1]

    Ya hicimos historia sobre Bethany Jordán, una chavala de la ciudad inglesa de Stourbridge, que sufre del Síndrome de Ivemark, un síndrome patológico de etología desconocida, caracterizada por problemas cardiovasculares. [2] ¡Jordan también nació con algunos de sus órganos invertidos, eso mismo! El hígado, el intestino y el bazo estaban posicionados de tras hacia delante. El fenómeno fue descubierto en exámenes de ultra sonido mientras ella aun estaba en el útero de su madre. 

    Bajo el enfoque espirita aprendemos que en los Estatutos de Dios no hay espacio para injusticias.  De esta forma, creemos que Virsayia y Bethany se suicidaron en vidas pasadas. En verdad, conforme el tipo de suicidio emprendido (voluntario o involuntario), brotan en la estructura de ser las desarmonías psíquicas y fisiológicas reflejadas, que se manifiestan en las diversas aberraciones congénitas, inclusive la Patología de Cantrell y la del Síndrome de Ivemark, que se tornan terapéutica providencial en la cura del alma. 

    Ante de renacer, examinando nuestras propias necesidades de perfeccionamiento moral, muchas veces, rogamos la limitación psicomotora en la nueva experiencia física, para que esa condición nos induzca a la elevación de sentimientos. Solicitamos o nos es sugerida  o infligida (por los Benefactores) la enfermedad de larga duración, capaz de poder educar los impulsos; esa o aquella lesión física que nos faculte la disciplina; determinada mutilación que nos inhiba el  arrastramiento a la agresividad exagerada; el complejo psicológico que nos remueva las ideas, etc. Es la lógica de la justicia de la Reencarnación, la que nos remete a analizar las patologías congénitas por el Principio de Causa y Efecto. 

    Nuestro estado moral es el que determinará los renacimientos con anomalías congénitas o no. Chico Xavier cuenta lo siguiente: “Muchas veces, hemos encontrado hermanos nuestros suicidas, que dispararon un tiro contra el corazón, y que vuelven con la cardiopatía congénita o con determinados fenómenos que la medicina clasifica dentro de la llamada Tetralogía de Fallow; nosotros vemos compañeros que quisieron morir por el ahorcamiento y que vuelven con la Paraplejia Infantil; nosotros vemos muchos de aquellos que preferirán el veneno y que vuelven con malas formaciones congénitas; otras personas que violaron el propio vientre y que vuelven, también, con las mismas tendencias y que, algunas veces, acaban desencarnando con el llamado infarto mesentérico. 

    Cuenta aun el médium de Uberaba, que vemos, por ejemplo, aquellos que prefirieron morir por el ahogamiento, en un acto de rebeldía contra las leyes de Dios y que vuelven con el llamado enfisema pulmonar. Vemos, aun, aquellos que dispararon tiros contra el propio cráneo y vuelven con fenómenos dolorosos, como, por ejemplo, la idiotez, cuando el proyectil alcanza la hipófisis; todas esas consecuencias, porque estamos en nuestro cuerpo físico, más subordinados a nuestro cuerpo periespiritual. Entonces, principalmente los fenómenos provenientes del suicidio, por tiro en el cráneo, son muy dolorosos, porque vemos la sordez, la ceguera, la mudez, y vemos ese sufrimiento en niños también, lo que nos parece incompatibles con la misericordia de Dios, porque nosotros sabemos que Dios no quiere el dolor.” [3]

    Somos herederos de nuestras acciones pasadas, tanto buenas como males. El “compromiso moral” o “Cuenta del destino creada por nosotros mismos” está impreso en el cuerpo espiritual. Esos registros fluyen para el cuerpo físico y culminan por determinar el equilibrio o el desequilibrio de los campos vitales y físicos. Es cierto que junto a semejantes cuadros de pruebas regenerativas “funciona la ciencia médica por misionera de redención, consiguiendo ayudar y mejorar a los enfermos de conformidad con los créditos morales que consiguieron o según el merecimiento de que dispongan”. [4]



    Referencias bibliográficas:

    [1]           Disponible no vídeo http://www.bbc.com/portuguese/geral-39185557  acessado em 31 de maio de 2017

    [2]           A Síndrome de Ivemark consiste de más formações de diferentes órgãos, e a expectativa de vida depende de como cada órgão, principalmente o coração, é afetado.

    [3]           XAVIER, Francisco Cândido. Pinga Fogo, São Paulo: Ed. Edicel, 1975

    [4]           XAVIER, Francisco Cândido. Religião dos Espíritos, Cap 48 , ditado pelo espirito Emmanuel, RJ: Ed FEB, 1999

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