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  • quarta-feira, 24 de maio de 2017

    El dinero ante las pesquisas científicas Jorge Hessen

    Traducido por: Mercedes Cruz Reyes 
    Madri/Espanha


    El Espíritu: Becerra de Meneses afirma que el dinero en la sociedad, a pesar de no ser luz, sustenta la lámpara, que a pesar de no ser la paz, es un instrumento que facilita su abstención, que a pesar de no ser calor, viabiliza el agasajo; que a pesar de no tener el poder de la fe, alimenta la esperanza; que a pesar de no ser amor, es capaz de erguirse como valioso ingrediente en la protección afectiva; que a pesar de no ser el ladrillo de la construcción, asegura las actividades que garantizan el progreso; que a pesar de no ser cultura, apoya el libro; que a pesar de no ser visión, ampara el encuentro de instrumento que amplían la capacidad de los ojos; que a pesar de no ser la base de la cura, favorece la adquisición del remedio [1] y, obviamente, incentiva las pesquisas para la formulación de los medicamentos. Pensando sobre esas reflexiones nos vino a la mente el caso de Henrietta Lacks, una mujer que desencarnó con cáncer hace 60 años, sin embargo las células (“inmortales”) retiradas de su cuerpo han salvado vidas humanas hasta hoy.

    Veamos como sucedió el hecho. Todo comenzó en el año 1951, con la llegada de Henrietta a un hospital en los Estados Unidos. Tal hecho marcó el inicio de un gran avance para la biotecnología. Las células de su cuerpo revolucionarían la ciencia médica. Lacks tuvo cáncer en el cuello del útero poco antes de desencarnar, y un médico retiró un pedazo de tejido para una biopsia y percibió que eran células distintas de las demás ya analizadas por el. Desde entonces, las células extraídas del cuerpo de Henrietta vienen creciendo y multiplicándose. 

    Invirtiéndose gran suma de dinero se produjo billones de ellas (células) en laboratorios de pesquisa, siendo aprovechadas por científicos, que las bautizaran de línea celular HeLa, una referencia al nombre de Henrietta. Hay muchas situaciones en las que el científico precisa estudiar tejidos o patógenos en el laboratorio. El ejemplo clásico es la vacuna contra la poliomielitis. Para desenvolverla, era necesario que el virus creciese en células de laboratorio, y, para eso, eran necesarias células humanas y evidentemente mucha inversión financiera. Las células HeLa acabaron siendo perfectas para ese experimento, y las vacunas salvaron a millones de personas, haciendo que esa línea celular fuese mundialmente conocida.

    Ellas (células) no solamente permitieron el desenvolvimiento de una vacuna contra la poliomielitis e innumerables tratamientos médicos, además fueron llevadas en las primeras misiones espaciales y ayudaron a científicos a prever lo que acontecería con el tejido humano en situaciones de gravedad cero. Además de eso, los militares de los EUA colocaban grandes garrafas con células HeLa en lugares en que eran realizados experimentos atómicos.

    No entraremos en el mérito do abuso mercantilista , comprensiblemente resultante de las carísimas pesquisas con las células en epígrafe que, se diga de pasada, fueron las primeras a ser compradas, vendidas, embaladas y enviadas para millones de laboratorios en todo el mundo - algunos de ellos dedicados a experiencias con cosméticos, para evaluar los eventuales efectos colaterales indeseados de los productos. En las dinámicas de las paradojos humanos, reconocemos que además de la contribución científica, se generó billones de dólares en productos probados con las células HeLa.

    Al inicio de este texto discurrimos con Becerra sobre la importancia del dinero, sin embargo reconocemos que la ganancia aun reina entre nosotros, enormemente en el universo científico. Sin embargo lo que importa en el tema es que las células (“inmortales”) retiradas del cuerpo de Henrietta Lacks han sido la base de decenas de millares de estudios médicos en todo el mundo y en diversas ramas de la ciencia biológica para la mejora de vida del hombre. Por tanto, han sido un elemento crucial para el desenvolvimiento científico en busca de la salud humana.

    En el caso de los niños, el dinero asociado a la conciencia tranquila es alabanza del trabajo, fuente de la beneficencia, apoyo en la educación y aliciente de la alegría, es una bendición del Cielo que, de forma inmediata, no siempre consigue la felicidad, mas siempre hace falta. [2] Principalmente en las pesquisas científicas que agencian terapéuticas y hasta la cura de diferentes enfermedades, a ejemplo del cáncer , que hace pocas décadas era devastador para nuestra supervivencia.

    Referencia bibliográfica:

    [1] XAVIER, Francisco Cândido. “Caridad”, Cap. 36 “Dinero”, SP: Ed. IDE, 1997

    [2] Ídem

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